14 de noviembre
Lino lavado frente a algodón crudo para manteles de invierno
Dos tejidos naturales, dos comportamientos distintos sobre la mesa
El lino lavado y el algodón crudo se parecen en la tienda y se comportan de forma muy distinta en casa. El primero llega ya suavizado, con esa caída pesada que se nota en cuanto se extiende sobre la mesa y que no necesita mucho más que un planchado ligero para quedar presentable. El algodón crudo, en cambio, empieza rígido, casi con cuerpo de papel, y va cediendo con cada lavado hasta encontrar su punto después de varias comidas.
Caída, calor y dobladillos
Sobre la mesa de invierno, donde suelen aparecer fuentes calientes y cazuelas de barro, el lino absorbe mejor la humedad y no marca tanto el cerco de una olla. El algodón crudo retiene algo más de calor y protege la madera, pero tiende a arrugarse en pliegues duros justo donde apoyan los platos. En cuanto al dobladillo, el lino pide un cosido ancho y sencillo, que gane carácter con los años; el algodón admite mejor un dobladillo estrecho y firme, porque su trama no se deshilacha con la misma facilidad.
No hay un tejido que gane siempre. Para una comida larga de invierno, con guisos y conversación pausada, el lino lavado perdona más y se ve menos forzado. Para una mesa más formal, con vajilla de gres y pocos platos, el algodón crudo mantiene las líneas rectas durante más tiempo. También se pueden combinar: un mantel de lino bajo y caminos de algodón crudo encima, o al revés, según la luz que entre por la ventana.
Planchar y guardar
El planchado marca la diferencia. El lino pide humedad: conviene plancharlo todavía ligeramente húmedo, con la plancha templada, para que las fibras se alisen sin quemarse. El algodón crudo prefiere un planchado más seco y algo más caliente, sobre todo en los primeros usos, cuando la trama todavía está tensa. Si se guarda doblado en el armario durante semanas, el lino agradece un paño de algodón encima para no coger olor a madera.
Al final, la elección depende del tipo de encuentro. Una cena de mantel largo y velas encendidas pide lino; una comida de mediodía con fuentes al centro funciona muy bien con algodón crudo. Probar los dos en la misma temporada es la forma más honesta de decidir.